¿Que de qué estoy orgullosa?

Hace poquito me preguntaron que de qué evento personal o profesional me siento orgullosa. Sinceramente, he participado en muchos eventos y proyectos escolares o extracurriculares que cualquiera pudiera pensar que estoy orgullosa de ellos. Sin embargo, el día que verdaderamente me sentí un orgullonón (sí, me gusta inventar palabras) fue hace unos meses, cuando le regalé a mi mamá su primera bolsa “de marca”. Después de juntar mis propios ahorros durante tooodo el semestre para comprarme ropa nueva el verano, -lo cual forma parte de mi Detox de Verano y de mis infinitos cambios de ciclo y vueltas de hoja, decidí que le regalaría una Nine West a mi mamá.

Cuando entré a la tienda quería todo. Debo confesar que ya tenía el dinero apartadísimo para un par de prendas deportivas, de esas que te motivan a cargar 10 libras extra o correr un kilómetro más, pero en ese momento supe que tenía que hacer un pequeño sacrificio. Si digo que no me costó trabajo, mentiría. Comprar ropa me vuelve loca, ir al gimnasio y correr son parte de mi estilo de vida y de mi pasión, estaba dejando algo importante para mí.

Pero esto iba más allá. En el preciso instante en que decidí que le daría un regalo a mi madre, en el momento en el que mis pies tocaron ese piso blanco y abrillantadísimo, supe que todo cambiaría. ¿Intensidad? Tal vez, pero fue esa satisfacción de saber que podría darle a mi mamá solo una pequeña parte de todo lo que merece – ¡Ah! y de todo lo que prometí, porque a los 5 años se me ocurrió comprometerme en una carta con una no tan pequeña lista de regalos que le daría de grande, en la que incluí “una casa con alberca” y “siete calsones”.

El punto es que mi todo, sí cambió. Cuando le di el regalo, el solo ver su rostro de felicidad, de emoción y de orgullo, me bastó para saber que dar y bendecir son parte de mi propósito en la vida. ¿Cursi? Definitivamente – es como una pelota en una cubeta de agua, no puedo evitar que salga a flote. Pero así fue como mi mamá vio en mi lo que tantos años trató de enseñarme, y yo aprendí una de las lecciones más grandes de la vida: “El orgullo más grande llega al saber que con tu esfuerzo puedes lograr la satisfacción de otros.” Y esa quote, se me acaba de ocurrir.

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